EL INICIO DE TODO (primera cita)
"La Cueva y la Anaconda" Érase una vez un Cuki y una Muki que vivían separados, en mundos diferentes. Sin conocerse, sin nunca haberse imaginado. Un día, y gracias a un juego inesperado de corazones flotantes, el destino quiso que comenzaran a hablar.Muki estaba cómoda en su mundo de soledad, aunque siempre rodeada de gente. Cuki pasaba el rato en su cajón de calcetines negros, no quería conquistar a nadie.
Hasta que un día, Muki dio el paso y se fue hasta Lanzarote a conocer a Cuki, pero iba con recelos, con desconfianzas, y con una sensación extraña dentro de ella. Sensación que aumentó al ver a Cuki con con unas gafas de sol que le parecieron horrendas (mal empezamos, pensó ella en su cabeza). Afortunadamente, su primera impresión cambió pronto y empezó a sentirse más cómoda, hasta que llegó su primer gran momento, esas tortitas de nutella con una nube rosa con forma de corazón, y sucedió el milagro de poder ver por primera vez ese gran tesoro que es su sonrisa.
La conversación iba fluyendo, hasta que le dije que me había ido a Gillette, porque me habían dicho que era lo mejor para el hombre y ella empezó a entender que "quizás" no se había equivocado al coger aquel vuelo. Y así, y casi sin saber cómo, llegaron juntos a una cueva. Era la cueva más grande y espectacular que habían visto nunca. Con vistas al precipicio de un precioso mar, y que muy poca gente conocía.
Como era tan bonita la vista y el momento tan especial, apareció, de repente, el fiel amigo de Cuki, la Anaconda. No pudo resistirse a la situación y salió efusivamente a saludar. Muki quedó asombrada ante tal muestra de afecto, pero entendió que lo que estaba pasando tenía que pasar. Cuki, se dejó llevar.
Tras eso, y ya habiendo empezado algo, que no sabíamos donde nos llevaría, seguimos recorriendo un poco la isla, visitando las grietas y cambiando de vuelo, para poder estar más tiempo juntos.
Para terminar acabamos yendo a Famara, para ver el que sería el primero de mucho atardeceres juntos, tomándonos una cervecita e imaginando que nos depararía el futuro.
Y es así, que desde aquel día de la cueva y la anaconda, Cuki y Muki nunca más se han vuelto a separar. Y vivieron felices... Hasta que murieron. ❤️




Mal empezamos no; pensé, no me gusta!! Jajaja. Pero a las dos horas ya estábamos dándonos besitos. Dí la verdad, le echaste drogaína a las tortitas!
ResponderEliminarY de muy buena calidad, porque los efectos todavía duran!😵💫